jueves, 21 de mayo de 2009

?

Que imbecil, pensé.

Mis palabras no pueden herirlo, él es fuerte.
Después vi sus ojos.
Ya no es tan fuerte...

Tenía en mi poder destruirlo. Con unas simples palabras podía hacer desaparecer su mundo, su tiempo y su existencia. Tenía el poder por primera vez... pero por extraño que parezca, con él no me importaba tenerlo. En realidad no me importaba, con él no. No soportaba la idea de hacerle daño. Y lo más probable, era que lo hiciera. Asi soy yo, siempre digo lo que no debo, nunca pienso antes de hablar. Nunca habia tenido la necesidad de hacerlo, ya que el poder siempre estaba en otros. Pero ahora lo tenía yo. Y ahí estaba él pareciendo tan fuerte... pero sus ojos lo delataban. Ahí estaba yo, que siempre había sido la debil, pero ahora ya no.
Mi puta suerte.
El debería tener el poder ahora, era el único que se lo ha merecido, era el único con el que hubiera valido la pena, pero no. Definitivamente el destino y yo no sincronizamos.
Era hermoso, ¿cómo lo iba a hacer?
No quería. Pero el estaba esperando que yo dijera algo. Podría haber seguido el juego un rato, hasta que todo terminara por su propia cuenta. Pero creo que no soy asi, no me gustan los finales largos y felices, soy más del estilo dramático y de las verdades incómodas y dolorosas.

Asi que me acerqué un poco más a él. Miré su hermoso rostro, sus ojos perfectos y agarré sus manos casi reales y con la voz más dulce y tierna con la que pude hablar, le dije:

- "Soy solo un sueño".

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