sábado, 21 de noviembre de 2009
Mi Amor
El Dios del que yo me enamoré, el Dios del que yo estoy enamorada, me ama con su amor, me ama con El Amor. Su amor trasciende los límites terrenales, no sabe de ira, es paciente, todo lo espera, todo lo cree y todo lo soporta. Mi Dios me ama como soy. Con mis errores, mis defectos, mis virtudes, en lo bueno y en lo malo, en mis mejores y en mis peores, cuando amo con su amor y aún cuando no lo hago. Mi Dios no quiere que me tiren piedras, y su amor es tal, que no solo no lo quiere para que las piedras no me caigan, sino para que aquellos que las sostienen no las lleguen a tirar. Porque el amor de mi Dios es para todos, y para todos por igual. Su amor es la única verdad, nadie más tiene la verdad en sus manos. La verdad no tiene forma de piedra. Su amor es un amor inmutable que mueve. Es un amor que permanece, es un amor que nadie pidió y que sin embargo, esta ahí, esperando, amando en silencio. El amor de mi Dios quiere almas que lo elijan libremente, y no le importa el camino que tomemos si lo seguimos en su amor. Nadie es más ni menos por hacer o dejar de hacer algo, por cambiar de decisiones, aún por dudar. Así de grande es su amor, así de puro, asi de incomprensible. No hay almas perdidas mientras su amor esté. El amor de mi Dios no quiere que nos encerremos en nuestras mentes y parámetros humanos, Él aspira a más para nosotros, mi Dios quiere que veamos con sus ojos, que toquemos con sus manos, que caminemos con sus pies y que besemos con su boca. Mientras estemos en su amor, lo que el quiere para nosotros se hará. Y será únicamente lo que Él quiera para nosotros, solo lo que Él quiera, no lo que quiera alguien más de nosotros. Mi Dios tiene su propio tiempo, que no es el nuestro. Tiene sus formas, que no siempre vamos a entender. Mi Dios quiere que nos realicemos en Él, porque Él es El Amor, porque Él es La Verdad, porque Él es lo eterno. Este es el Dios que me enamoró. Éste es mi Dios. Éste es el Dios que me eligió y que sabía que yo lo elegiría antes de yo saberlo. Este es el Dios que me pone dificultades para que yo aprenda a superarlas, sufrimientos para educar a mi corazón y dudas para no hacerme conformista. Pero este el Dios que también pone bendiciones en mi camino, muchas de las cuales creo no merecer, pero tal es su amor, que me las da a mí. Su amor es puro, no tiene mancha. Yo me muevo por su amor. Mi vida es un intento de amar con su amor. Y si se me juzgara por hacerlo, que me juzguen. Que me tiren piedras. Su amor es infinitamente más grande que una piedra y la mano que la tira, y su amor los ama también. Y por tanto, debo amarlos yo también, debo enseñarles el amor de mi Dios. En su amor todo lo soporto. Mi Dios no quiere que hayan miramientos intrascendentes entre sus amados. Él solo quiere que nos unamos en el abrazo de su amor. Que nos dejemos amar por El Amor. Que seamos parte y todo a la vez. Porque ese es el único y verdadero fin de nuestras almas, ser amados con el amor de mi Dios.
lunes, 2 de noviembre de 2009
Luna celosa
La luna me miraba, fosforescente, como nunca.
Creo que estaba celosa porque había salido el sol después de mucho tiempo. Debe querer que nadie lo note, que nadie más se enamore de El. Yo haría lo mismo si no pudiera estar con el ser que amo. Desearía que nadie más lo viera. Que nadie más lo notara. Desearía poder hacer algo para que sea solo mío a pesar de que brilla para todos.
Creo que estaba celosa porque había salido el sol después de mucho tiempo. Debe querer que nadie lo note, que nadie más se enamore de El. Yo haría lo mismo si no pudiera estar con el ser que amo. Desearía que nadie más lo viera. Que nadie más lo notara. Desearía poder hacer algo para que sea solo mío a pesar de que brilla para todos.
domingo, 25 de octubre de 2009
Estrellas del alma del Sol
Encontré estrellas en el sol y las recogí para dártelas
Para que taparas tu alma desnuda
Para que tu luz no me cegara
Para que taparas tu alma desnuda
Para que tu luz no me cegara
viernes, 16 de octubre de 2009
Pared
Tenía mis razones. Si no me hubiera alejado de ti en aquel entonces, nada de esto nos hubiera pasado. Y no crees que es lo mas hermoso que has vivido?
Te arriesgaste mucho, podria no haber pasado.
Era un riesgo que tenía que tomar. Pero muy dentro de mi sabia que algo mas grande nos esperaba. Nuestra historia no iba a terminar asi. Estaba segura.
Me hiciste dudar. Pense que te habias vuelto loca.
Siempre he estado loca. Acaso no lo sabias?
Sabes a lo que me refiero…
No… no veo la diferencia…
Es que te gusta no ver.
De que hablas?
Te gusta no ver. Cuando te fuiste no querías ver que era el destino que estuviéramos juntos, te gusta ‘hacerte’ la loca.
No me hago nada, asi soy. No es mi culpa. No se que mierda te pasa. Quieres que me largue otra vez?
Puedes hacerlo todas las veces que quieras, porque sé que siempre vas a regresar. Yo si sé que este es nuestro destino, yo no dudo, yo no necesito irme para comprobarlo. Pero derepente tu si necesitas hacerlo.
Callate imbecil! No sabes de que estas hablando! Es pura mierda! El destino lo hace uno mismo, si me da la gana me largo y no regreso mas!
Eso no va a hacer que no estes unida a mi.
Shhhh! Ya vienen… nos queda poco tiempo.
Te amo siempre. Aunque estes loca y dudes de todo.
Callate. Te amo también.
Te arriesgaste mucho, podria no haber pasado.
Era un riesgo que tenía que tomar. Pero muy dentro de mi sabia que algo mas grande nos esperaba. Nuestra historia no iba a terminar asi. Estaba segura.
Me hiciste dudar. Pense que te habias vuelto loca.
Siempre he estado loca. Acaso no lo sabias?
Sabes a lo que me refiero…
No… no veo la diferencia…
Es que te gusta no ver.
De que hablas?
Te gusta no ver. Cuando te fuiste no querías ver que era el destino que estuviéramos juntos, te gusta ‘hacerte’ la loca.
No me hago nada, asi soy. No es mi culpa. No se que mierda te pasa. Quieres que me largue otra vez?
Puedes hacerlo todas las veces que quieras, porque sé que siempre vas a regresar. Yo si sé que este es nuestro destino, yo no dudo, yo no necesito irme para comprobarlo. Pero derepente tu si necesitas hacerlo.
Callate imbecil! No sabes de que estas hablando! Es pura mierda! El destino lo hace uno mismo, si me da la gana me largo y no regreso mas!
Eso no va a hacer que no estes unida a mi.
Shhhh! Ya vienen… nos queda poco tiempo.
Te amo siempre. Aunque estes loca y dudes de todo.
Callate. Te amo también.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Vez Primera.
Me empezó a quitar la ropa lentamente y a besar mi cuello.
Lo único en lo que podía pensar era en que me moría de la vergüenza. Me moría de vergüenza de que me viera como Dios me trajo al mundo. No podía dejar de pensar en que él había estado con mil chicas mejores que yo. Casi modelos. Pero él decía que me amaba, aunque eso, obviamente, no era suficiente para hacerme sentir segura. Mi poco amor propio hacia de las suyas y no me hacia sentir suficiente. Pero aun así, había decidido hacerlo. Quería que él fuera el primero.
Ahora sus besos eran mas apasionados y sus manos me apretaban con más fuerza contra su cuerpo.
¿Y si me estaba equivocando? No. Le había dado tantas vueltas al asunto que no podía estar equivocada. Hasta la tía de mi amiga, que es medio bruja, me había dicho que él me amaba. Así es, había consultado a todo tipo de expertos. Encuestas de Cosmopolitan, medio brujas, horóscopos, opiniones de amigas más experimentadas que yo. Si. Ya me tocaba.
Casi sentía su cuerpo como parte del mío. Teníamos el mismo ritmo.
Pero seguía con vergüenza y ahora sentía un profundo miedo. Empecé a sudar y sentí como mis piernas perdían fuerza y se me adormecían agarrotadas. ¿Sería el miedo?
Y de pronto, un dolor que casi me parte en dos cruzó todo mi cuerpo. Grité. El me dijo al oído: Tranquila reina, lo estas haciendo muy bien.
El dolor no paraba, era casi como fuego. Traté de aguantarlo, pero era más fuerte que yo. Le dije: Me duele mucho. Casi con lágrimas en los ojos. Me respondió mirándome a los ojos y secándome las lágrimas: Ya. Voy a parar. Te amo. Y lentamente salió de mi adolorido cuerpo.
Se echó a mi costado, los dos estábamos completamente desnudos, me agarró la mano y la puso contra su pecho. Podía sentir los acelerados latidos de su corazón. Yo solo podía pensar en que seguramente lo había decepcionado. Lo había hecho mal y él me había dicho lo contrario solo para hacerme sentir bien.
De pronto me di cuenta de lo evidente. Nada me aseguraba que iba a querer estar conmigo por mucho tiempo. Tal vez se cansaba de mí y de mi poca experiencia y se largaba con cualquiera de sus amigas modelos, que no tenían reparo alguno en hacerlo con él solo por diversión. Acababa de darle el regalo innato con el que toda mujer nace. ¿En realidad él se lo merecía? Ahora no estaba segura de nada.
El me abrazó, beso un lado de mi frente y me dijo: Gracias. Te amo.
Yo solo tenía ganas de llorar.
Lo único en lo que podía pensar era en que me moría de la vergüenza. Me moría de vergüenza de que me viera como Dios me trajo al mundo. No podía dejar de pensar en que él había estado con mil chicas mejores que yo. Casi modelos. Pero él decía que me amaba, aunque eso, obviamente, no era suficiente para hacerme sentir segura. Mi poco amor propio hacia de las suyas y no me hacia sentir suficiente. Pero aun así, había decidido hacerlo. Quería que él fuera el primero.
Ahora sus besos eran mas apasionados y sus manos me apretaban con más fuerza contra su cuerpo.
¿Y si me estaba equivocando? No. Le había dado tantas vueltas al asunto que no podía estar equivocada. Hasta la tía de mi amiga, que es medio bruja, me había dicho que él me amaba. Así es, había consultado a todo tipo de expertos. Encuestas de Cosmopolitan, medio brujas, horóscopos, opiniones de amigas más experimentadas que yo. Si. Ya me tocaba.
Casi sentía su cuerpo como parte del mío. Teníamos el mismo ritmo.
Pero seguía con vergüenza y ahora sentía un profundo miedo. Empecé a sudar y sentí como mis piernas perdían fuerza y se me adormecían agarrotadas. ¿Sería el miedo?
Y de pronto, un dolor que casi me parte en dos cruzó todo mi cuerpo. Grité. El me dijo al oído: Tranquila reina, lo estas haciendo muy bien.
El dolor no paraba, era casi como fuego. Traté de aguantarlo, pero era más fuerte que yo. Le dije: Me duele mucho. Casi con lágrimas en los ojos. Me respondió mirándome a los ojos y secándome las lágrimas: Ya. Voy a parar. Te amo. Y lentamente salió de mi adolorido cuerpo.
Se echó a mi costado, los dos estábamos completamente desnudos, me agarró la mano y la puso contra su pecho. Podía sentir los acelerados latidos de su corazón. Yo solo podía pensar en que seguramente lo había decepcionado. Lo había hecho mal y él me había dicho lo contrario solo para hacerme sentir bien.
De pronto me di cuenta de lo evidente. Nada me aseguraba que iba a querer estar conmigo por mucho tiempo. Tal vez se cansaba de mí y de mi poca experiencia y se largaba con cualquiera de sus amigas modelos, que no tenían reparo alguno en hacerlo con él solo por diversión. Acababa de darle el regalo innato con el que toda mujer nace. ¿En realidad él se lo merecía? Ahora no estaba segura de nada.
El me abrazó, beso un lado de mi frente y me dijo: Gracias. Te amo.
Yo solo tenía ganas de llorar.
Hoy
Ahora lloro todos los días y no puedo evitar preguntarme en qué momento fue que mi sol se me perdió. Tal vez no estuve atenta, a los soles les gusta escaparse porque no son de nadie.
Siento mi piel como si estuviera hecha de pétalos de rosa marchitos, casi escucho la sangre correr por mis venas. Miro hacia arriba y veo mis pensamientos enfrascados en burbujas que no son mías. Y donde se supone que debería estar mi corazón, siento una piedra que pesa tanto que no me deja respirar bien. Mi sonrisa se ha transformado en la nada de las lágrimas de mis cristales rotos sin luz. Mi garganta no deja de ser torturada por los invisibles golpes del río contenido. Mi voz perdió su música y trata de gritar su verdad.
Pero recuerdo como yo era antes y trato de volver a eso. Es difícil hacerlo cuando hay tanto dolor en todos lados. Y es aun más difícil cuando me siento egoísta por querer escapar de mi dolor. Porque es mío.
Trato de acostumbrarme a él. A quererlo de alguna forma. A sentirme a gusto con él, pero se me hace muy difícil. Mi sol tiene la culpa, me acostumbro a estar siempre alejada de él, a no verlo, a no darme cuenta de que existía. Mi sol tiene la culpa por haberme protegido tanto. Y ahora que se ha ido, el dolor ya no tiene ninguna barrera para llegar a mí. Es muy difícil acostumbrarse al dolor y no sentir que te quemas.
Siento mi piel como si estuviera hecha de pétalos de rosa marchitos, casi escucho la sangre correr por mis venas. Miro hacia arriba y veo mis pensamientos enfrascados en burbujas que no son mías. Y donde se supone que debería estar mi corazón, siento una piedra que pesa tanto que no me deja respirar bien. Mi sonrisa se ha transformado en la nada de las lágrimas de mis cristales rotos sin luz. Mi garganta no deja de ser torturada por los invisibles golpes del río contenido. Mi voz perdió su música y trata de gritar su verdad.
Pero recuerdo como yo era antes y trato de volver a eso. Es difícil hacerlo cuando hay tanto dolor en todos lados. Y es aun más difícil cuando me siento egoísta por querer escapar de mi dolor. Porque es mío.
Trato de acostumbrarme a él. A quererlo de alguna forma. A sentirme a gusto con él, pero se me hace muy difícil. Mi sol tiene la culpa, me acostumbro a estar siempre alejada de él, a no verlo, a no darme cuenta de que existía. Mi sol tiene la culpa por haberme protegido tanto. Y ahora que se ha ido, el dolor ya no tiene ninguna barrera para llegar a mí. Es muy difícil acostumbrarse al dolor y no sentir que te quemas.
martes, 4 de agosto de 2009
Despertares
Si me despertaras de este sueño que no termina
Seria tuya
Pero no como las hojas son del viento, sino como el sol es del cielo
Eterno.
Seria tuya como son tuyos tus ojos, como son mías mis manos
Pero ya no serian mías sino tuyas
Tuyas mis manos, mi boca, mis ojos
Tuya mi esencia
Si me despertaras de este sueño eterno
Te regalaría mi pelo
Te regalaría mi voz, mi luz y mi viento
Tuyo sería todo lo que me pertenece en este y en otros sueños
Hazme abrir estos ojos que serían tuyos
Con su música, con su miedo
Si me despertaras te daría todo
Todo lo que soy, todo lo que espero
Todo lo que no doy
Si me despertaras de este sueño eterno
Yo seria tu sueño
Seria tuya
Pero no como las hojas son del viento, sino como el sol es del cielo
Eterno.
Seria tuya como son tuyos tus ojos, como son mías mis manos
Pero ya no serian mías sino tuyas
Tuyas mis manos, mi boca, mis ojos
Tuya mi esencia
Si me despertaras de este sueño eterno
Te regalaría mi pelo
Te regalaría mi voz, mi luz y mi viento
Tuyo sería todo lo que me pertenece en este y en otros sueños
Hazme abrir estos ojos que serían tuyos
Con su música, con su miedo
Si me despertaras te daría todo
Todo lo que soy, todo lo que espero
Todo lo que no doy
Si me despertaras de este sueño eterno
Yo seria tu sueño
jueves, 21 de mayo de 2009
Yo
- ¡Han cortado los rosales! – me dijo, con un tono alarmante.
- Lo sé… - le respondí con una tranquilidad poco usual en mí.
Ya lo sabía. Pero no me había inmutado por el suceso. Simplemente llegué, lo vi y me senté a conversar, o bueno, a escuchar. Me sorprendí por la falta de mi característico ímpetu y pasión por las cosas que me importan. Pero creo que estaba cansada. Siempre había pensado que el alma no se podía cansar, pero sí, era la única explicación.
La desesperanza es el cansancio del alma. Y yo estaba desesperanzada. Un rosal menos… no hacía gran diferencia. Aunque sea había sol. El sol era casi lo único que me daba ánimos. No quería ni imaginar lo que sería de mi en invierno. Tendría que buscar otro sol, algo nada fácil si no imposible, pero bueno.
Los rosales. Su tono alarmante me hizo despertar del encierro interno en el que me encontraba. Pero el ímpetu y la pasión no volvieron. Volvió a mí algo peor para mis circunstancias actuales… empecé a reflexionar.
¿Y ahora dónde lo buscaría?
Cada búsqueda era en vano, pero al menos había donde buscar, en cambio, ahora ya no.
Los nervios se apoderaron de mí y las palmas de las manos me empezaron a sudar. ¿Dónde lo buscaría ahora esperando no encontrarlo? No podía no buscarlo. El único sentido que había tenido mi vida en mucho tiempo estaba desapareciendo, y yo recién caía en la cuenta. ¡¿Dónde lo iba a buscar?!
NO. Esa no era una opción, no quería buscarlo ahí. Era lo que había estado evitando todo este tiempo, y me había ido relativamente bien así. Pensé mil y un opciones para evitar buscarlo ahí. Mierda. No había otro lugar. Tanto tiempo evitándolo y ahora… me veía obligada a buscar en donde tenía tanto miedo de hacerlo. No tenía miedo de no encontrarlo, eso hubiera sido bueno. Me daba terror ahora sí encontrarlo y tener que enfrentarlo. Pero no había otra opción. Había llegado el momento.
Tendría que buscarlo dentro de mí.
- Lo sé… - le respondí con una tranquilidad poco usual en mí.
Ya lo sabía. Pero no me había inmutado por el suceso. Simplemente llegué, lo vi y me senté a conversar, o bueno, a escuchar. Me sorprendí por la falta de mi característico ímpetu y pasión por las cosas que me importan. Pero creo que estaba cansada. Siempre había pensado que el alma no se podía cansar, pero sí, era la única explicación.
La desesperanza es el cansancio del alma. Y yo estaba desesperanzada. Un rosal menos… no hacía gran diferencia. Aunque sea había sol. El sol era casi lo único que me daba ánimos. No quería ni imaginar lo que sería de mi en invierno. Tendría que buscar otro sol, algo nada fácil si no imposible, pero bueno.
Los rosales. Su tono alarmante me hizo despertar del encierro interno en el que me encontraba. Pero el ímpetu y la pasión no volvieron. Volvió a mí algo peor para mis circunstancias actuales… empecé a reflexionar.
¿Y ahora dónde lo buscaría?
Cada búsqueda era en vano, pero al menos había donde buscar, en cambio, ahora ya no.
Los nervios se apoderaron de mí y las palmas de las manos me empezaron a sudar. ¿Dónde lo buscaría ahora esperando no encontrarlo? No podía no buscarlo. El único sentido que había tenido mi vida en mucho tiempo estaba desapareciendo, y yo recién caía en la cuenta. ¡¿Dónde lo iba a buscar?!
NO. Esa no era una opción, no quería buscarlo ahí. Era lo que había estado evitando todo este tiempo, y me había ido relativamente bien así. Pensé mil y un opciones para evitar buscarlo ahí. Mierda. No había otro lugar. Tanto tiempo evitándolo y ahora… me veía obligada a buscar en donde tenía tanto miedo de hacerlo. No tenía miedo de no encontrarlo, eso hubiera sido bueno. Me daba terror ahora sí encontrarlo y tener que enfrentarlo. Pero no había otra opción. Había llegado el momento.
Tendría que buscarlo dentro de mí.
La regla infalible
De pronto la miré, examinándola, como nunca antes lo había hecho. Cosa muy rara en mí. Y me invadió un dolor que no esperaba. Era un dolor raro, vacío, muy dentro de mí, era difícil ubicar el lugar exacto de donde venía. No era exactamente del pecho, tampoco del estómago. Del esternón? Creo que si, aunque suene gracioso.
Su expresión inmutable y falsa me hizo sentir ese dolor. Esa misma expresión que tantas veces me había hecho sentir repulsión, rabia, nervios y hasta asco, ahora me hacía sentir un dolor que no era mío. Era un dolor puro. No estaba mezclado con tristeza ni con alegría o con ningún otro sentimiento que yo pudiera reconocer.
Se estaba llendo poco a poco, así que me concentré para sentirlo un rato más y averiguar que era…
Lástima. Sentía lástima. Pero era una lástima que dolía mucho. El rostro que tantas veces me había hecho tener miedo, ahora me daba pena. Deseé que fuera feliz. Me invadió la desesperación, ¿si era así porque no tuvo opción?¿si no conocía la felicidad no porque no quisiera, como yo siempre había pensado, sino porque no tenía opción? Parecía carente de sentimientos, incapaz de sentir, pero aún así, ese deseo de que fuera feliz invadía todo mi ser.
Fue un instante, nada más. Luego todo regresó a lo que era en realidad. Ese instante de irracionalidad inexplicable y de explosión de sentimientos desconocidos me abandonó. Y la cara que segundos antes me había causado dolor y lástima, ahora me causaba lo mismo de siempre. Ya no deseaba que fuera feliz. Me daba igual que fuera incapaz de sentir. Estaba segura de que ella quería ser así, y de que había más opciones.
Casi me sentí culpable por pensar de esa manera. Casi. Pero… “todo pasa”, esa es la única regla que vale.
Su expresión inmutable y falsa me hizo sentir ese dolor. Esa misma expresión que tantas veces me había hecho sentir repulsión, rabia, nervios y hasta asco, ahora me hacía sentir un dolor que no era mío. Era un dolor puro. No estaba mezclado con tristeza ni con alegría o con ningún otro sentimiento que yo pudiera reconocer.
Se estaba llendo poco a poco, así que me concentré para sentirlo un rato más y averiguar que era…
Lástima. Sentía lástima. Pero era una lástima que dolía mucho. El rostro que tantas veces me había hecho tener miedo, ahora me daba pena. Deseé que fuera feliz. Me invadió la desesperación, ¿si era así porque no tuvo opción?¿si no conocía la felicidad no porque no quisiera, como yo siempre había pensado, sino porque no tenía opción? Parecía carente de sentimientos, incapaz de sentir, pero aún así, ese deseo de que fuera feliz invadía todo mi ser.
Fue un instante, nada más. Luego todo regresó a lo que era en realidad. Ese instante de irracionalidad inexplicable y de explosión de sentimientos desconocidos me abandonó. Y la cara que segundos antes me había causado dolor y lástima, ahora me causaba lo mismo de siempre. Ya no deseaba que fuera feliz. Me daba igual que fuera incapaz de sentir. Estaba segura de que ella quería ser así, y de que había más opciones.
Casi me sentí culpable por pensar de esa manera. Casi. Pero… “todo pasa”, esa es la única regla que vale.
?
Que imbecil, pensé.
Mis palabras no pueden herirlo, él es fuerte.
Después vi sus ojos.
Ya no es tan fuerte...
Tenía en mi poder destruirlo. Con unas simples palabras podía hacer desaparecer su mundo, su tiempo y su existencia. Tenía el poder por primera vez... pero por extraño que parezca, con él no me importaba tenerlo. En realidad no me importaba, con él no. No soportaba la idea de hacerle daño. Y lo más probable, era que lo hiciera. Asi soy yo, siempre digo lo que no debo, nunca pienso antes de hablar. Nunca habia tenido la necesidad de hacerlo, ya que el poder siempre estaba en otros. Pero ahora lo tenía yo. Y ahí estaba él pareciendo tan fuerte... pero sus ojos lo delataban. Ahí estaba yo, que siempre había sido la debil, pero ahora ya no.
Mi puta suerte.
El debería tener el poder ahora, era el único que se lo ha merecido, era el único con el que hubiera valido la pena, pero no. Definitivamente el destino y yo no sincronizamos.
Era hermoso, ¿cómo lo iba a hacer?
No quería. Pero el estaba esperando que yo dijera algo. Podría haber seguido el juego un rato, hasta que todo terminara por su propia cuenta. Pero creo que no soy asi, no me gustan los finales largos y felices, soy más del estilo dramático y de las verdades incómodas y dolorosas.
Asi que me acerqué un poco más a él. Miré su hermoso rostro, sus ojos perfectos y agarré sus manos casi reales y con la voz más dulce y tierna con la que pude hablar, le dije:
- "Soy solo un sueño".
Mis palabras no pueden herirlo, él es fuerte.
Después vi sus ojos.
Ya no es tan fuerte...
Tenía en mi poder destruirlo. Con unas simples palabras podía hacer desaparecer su mundo, su tiempo y su existencia. Tenía el poder por primera vez... pero por extraño que parezca, con él no me importaba tenerlo. En realidad no me importaba, con él no. No soportaba la idea de hacerle daño. Y lo más probable, era que lo hiciera. Asi soy yo, siempre digo lo que no debo, nunca pienso antes de hablar. Nunca habia tenido la necesidad de hacerlo, ya que el poder siempre estaba en otros. Pero ahora lo tenía yo. Y ahí estaba él pareciendo tan fuerte... pero sus ojos lo delataban. Ahí estaba yo, que siempre había sido la debil, pero ahora ya no.
Mi puta suerte.
El debería tener el poder ahora, era el único que se lo ha merecido, era el único con el que hubiera valido la pena, pero no. Definitivamente el destino y yo no sincronizamos.
Era hermoso, ¿cómo lo iba a hacer?
No quería. Pero el estaba esperando que yo dijera algo. Podría haber seguido el juego un rato, hasta que todo terminara por su propia cuenta. Pero creo que no soy asi, no me gustan los finales largos y felices, soy más del estilo dramático y de las verdades incómodas y dolorosas.
Asi que me acerqué un poco más a él. Miré su hermoso rostro, sus ojos perfectos y agarré sus manos casi reales y con la voz más dulce y tierna con la que pude hablar, le dije:
- "Soy solo un sueño".
martes, 24 de marzo de 2009
Cuba
No hay libertad. Un futuro mejor es algo muy dificil a lo cual aferrarse. Y nosotros acá sin poder hacer nada, sin poder decir nada, sin poder ayudar a nuestros hermanos atrapados en el tiempo de un loco que no entiende de vida y que no deja volar.
Hacer algo
Hacer algo
Hacer algo
Ojalá.
Hacer algo
Hacer algo
Hacer algo
Ojalá.
lunes, 16 de febrero de 2009
Da igual
deberías escribir
deberías tratar de ser feliz
deberías no fumar
deberías sonreír
deberías no pensar o pensar más
deberías no pelear
deberías buscar paz
deberías brillar
deberías tantas cosas pero no quieres cambiar, está bien
te quiero igual
deberías tratar de ser feliz
deberías no fumar
deberías sonreír
deberías no pensar o pensar más
deberías no pelear
deberías buscar paz
deberías brillar
deberías tantas cosas pero no quieres cambiar, está bien
te quiero igual
domingo, 11 de enero de 2009
El Cielo Llora
¿Por qué hoy día el cielo llora? Me preguntó. Solo atine decirle que no eran lágrimas, solo agua que caía del cielo. Me dijo que no era agua, que eran lagrimas, que el cielo estaba triste “míralo, tiene pena, esta oscuro y roto”. Pero no le hice caso, tenía cosas más importantes que pensar que en la lluvia de esa tarde fría. Si hubiera sabido que esa era la última vez le hubiera hecho caso, me hubiera inventado una historia linda para contarle. Le hubiera dicho la verdad, que el cielo a veces se pone triste porque ve el mundo que no siempre es tan bueno, que el cielo sufre porque ve injusticias, muertes, gente sin esperanza, gente que cree que las cosas de grandes son las mas importantes, gente sin amor. El cielo muchas veces llora por gente como yo. Seguro esa tarde el cielo lloraba porque sabía que era la última vez, y yo no le hice caso. Yo no me di cuenta, no vi las señales. Yo pensaba que era solo lluvia. Me he acostumbrado a ser como todos, a decir y hacer lo esperable. Por eso no me di cuenta. Y ahora ya no puedo hacer nada, se fue. Se fue y las ultimas palabras que le dije no fueron mías, sino las de una creación falsa de lo que todos esperan. Ya no esta conmigo y no puedo hacer nada, solo ver como el cielo llora, como mi cielo roto llora porque se fue y yo no me di cuenta.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)